...et voilá!
Sin duda, una de mis épocas del arte favoritas, en cuanto a pintura se refiere. Esos ojacos, esas caritas de cordero totalmente inexpresivas (da igual que te estén clavando un palo por el culo, o que seas un angelote a la vera de dios), toda esa profusión en detalles, esas adorables desproporciones... Y no nos olvidemos de esos fondos psicodélicos y la temática variada, a veces mundana, a veces escabrosa; ora super-gore, ora ultra-fantasiosa. Encuentro ciertos aspectos de este tipo de arte absolutamente aprovechables y copiables, aparte de muy "afrijanables", puesto que se trata de figuras y motivos geométricos y colores planos. Yo me he permitido rescatar algunas de estas cosas para realizar la ilustración que he puesto al principio de este post. (Aunque mirándola bien, tiene un punto gótico)
En muchas iglesias han encontrado frescos románicos tapados porque en épocas posteriores resultaron demasiado ingenuistas, siniestros o decorativos... vamos que se pasaron de moda. ¡Pero han vuelto! Ahora están en los museos.

Tengo pensado hacer más cosas reflexionando sobre estos asuntos...
La pintura románica tiene ese punto pedagógico, näif y detallista que reconozco en algunos ilustradores actuales como Olaf Hajek, Allan Sanders, y otros muchos que no me apetece buscar :) . Vamos, que más que pintura, yo la considero ilustración, por los temas que trata, y, sobretodo, por lo narrativa que es.
Bueno, más de esto, dentro de muy poco. ¡Hasta pronto!