Shakes of agony
Temblores de agonía
En el día de ayer sufrí una de estas experiencias tan bonitas que te hacen aprender cosas sobre tí mismo. Me desmayé.
Como aguerridos diseñadores que somos, nos dispusimos a subir al estudio a pulso una caja de más de doscientos kilos. Dada mi fortaleza física más que notable, traté de levantarla, pero incomprensiblemente no pude y me chafó los dedos. Lo que siguió después fue lo que podéis ver en la imagen, un místico vahído, cercano a la muerte de la dignidad de un varón.
Por suerte no me vio mucha gente, ni tampoco me hice pis en los pantalones.

