27/11/2008

Shakes of agony

Temblores de agonía
























En el día de ayer sufrí una de estas experiencias tan bonitas que te hacen aprender cosas sobre tí mismo. Me desmayé.

Como aguerridos diseñadores que somos, nos dispusimos a subir al estudio a pulso una caja de más de doscientos kilos. Dada mi fortaleza física más que notable, traté de levantarla, pero incomprensiblemente no pude y me chafó los dedos. Lo que siguió después fue lo que podéis ver en la imagen, un místico vahído, cercano a la muerte de la dignidad de un varón.

Por suerte no me vio mucha gente, ni tampoco me hice pis en los pantalones.

23/11/2008

Vidas anónimas: Juliá Oreneta

Un pájaro de cuidado

El pequeño Juliá siempre tuvo muchos pájaros en la cabeza. Su carrera criminal comenzó con pequeños hurtos de alpiste en la pajerería de su barrio. A los 17 años fue detenido por forzar sexualmente a una cacatúa y a los 26 por tráfico de lombrices y hojitas de lechuga en mal estado. El juez le declaró culpable y lo enjaularon durante tres años en la penitenciaría de Nanclares de la Oca.

Tras su primera estancia en prisión conoció a la que fue el amor de su vida, Paloma Gutiérrez, y con ella intentó construir un nidito de amor y criar a sus polluelos, pero su adicción a la pluma de calamar le obligó a delinquir de nuevo.

La mala suerte quiso que matara a un guardia en su último asalto al almacén de un parque zoológico. Un espantapájaros del sembrado contiguo pudo reconocerle gracias a la enciclopedia Aguilar de Aves mediterráneas. Le cortaron las alas encerrándole de nuevo en prisión, esta vez por 30 años.

Cuando salió, ya anciano, estaba desplumado, y consiguió subsistir a duras penas gracias a la reventa de bolitas de papel de plata. Lo encontraron muerto sobre unas sucias hojas de periódico con fecha del 3 de Agosto de 1953.